{"id":182,"date":"2013-09-11T00:00:00","date_gmt":"2013-09-11T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/tdesperanza.cl\/?p=182"},"modified":"2013-09-11T00:00:00","modified_gmt":"2013-09-11T03:00:00","slug":"opinian-los-regalos-del-cuerpo-la-vida-por-vinka-jackson-psica%c2%b3loga-y-escritora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tdesperanza.cl\/?p=182","title":{"rendered":"OPINI\u00d3N: Los Regalos del Cuerpo: la Vida, por Vinka Jackson. Psic\u00f3loga y escritora."},"content":{"rendered":"<p>Hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, durante mi primera maternidad y sin mayor informaci&oacute;n, al menos ten&iacute;a claridad sobre la decisi&oacute;n de escribir una historia muy distinta de la m&iacute;a, para mi primera hija: una donde su cuerpo fuera fuente de reverencia, maravilla, salud, bienestar, buen refugio y templo, pl&eacute;tora, libertad. En el presente, y tambi&eacute;n hacia el futuro, como la mujer que llegar&iacute;a a ser.<\/p>\n<p>No contaba con muchas herramientas, y no abundaba la literatura sobre el tema de la corporalidad infantil o su sexualidad (con Freud no me llevaba bien, o m&aacute;s bien, ten&iacute;a una resistencia org&aacute;nica y at&aacute;vica a profundizar en su teor&iacute;a ed&iacute;pica o fantas&iacute;as irresueltas de incesto con el padre o la madre).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la gu&iacute;a de los instintos, del amor, y de la delicadeza sensorial de mi ni&ntilde;a, cuando ella ten&iacute;a menos de un a&ntilde;o, se sum&oacute; un librito precioso que encontr&eacute; en Argentina, durante un congreso: &ldquo;Mi sexualidad de los 0 a los 5 a&ntilde;os&rdquo; se llamaba. Ten&iacute;a ilustraciones &ndash;muy modestas, a tres colores: blanco, negro y azul oscuro-, algunos juegos y un lenguaje sencillo y alegre. No hablaba de miedos ni trasgresiones posibles. En cambio, s&iacute; hablaba de respeto y &nbsp;de experiencias cotidianas en relaci&oacute;n al cuerpo y lo sexual, desde la inquietud inocente y natural de los ni&ntilde;os peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese libro &ndash;que inclusive compart&iacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde con mam&aacute;s de otras culturas como la isl&aacute;mica, en EEUU- fue sobre todo una inspiraci&oacute;n para desplegar mi propia creatividad y as&iacute; atreverme a proponer un particular itinerario con mi hija, poblado de dibujos, caricaturas, pantomimas y cuanto recurso viniera a mi mente, para ense&ntilde;arle a Diamela a conocer y apreciar su cuerpo conforme&nbsp; descubr&iacute;a, etapa tras etapa, la maravilla de sus funciones y evoluciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo de ese camino, otros textos de biolog&iacute;a con im&aacute;genes del cuerpo humano (las mejores disponibles en esos tiempos: l&aacute;minas de anatom&iacute;a en viejos libros del colegio o la universidad) y hasta radiograf&iacute;as de dientes o caderas (las t&iacute;picas para descartar displasia) para demostrarle que hab&iacute;a todo un universo interior que escapaba a la vista, pero que val&iacute;a tratar de imaginar en movimiento. Ese universo &ndash;fuera y dentro- era su cuerpo: primer hogar, &ldquo;hogar primario&rdquo;, inseparable de ella, de todas sus edades. Qu&eacute; tremendo ser&iacute;a si lo sent&iacute;a ligero, magn&iacute;fico, un h&iacute;brido de ave-bailarina-galaxia en permanente gestaci&oacute;n, libre, deliberante, con su voz y su m&uacute;sica propia. Jam&aacute;s una prisi&oacute;n. Nunca un territorio de guerra, o un enemigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sabiendo que la responsabilidad de cuidar y guiar era m&iacute;a, como mam&aacute; y adulta, de todos modos era imprescindible ir avanzando en entregar a a mi hija herramientas de autocuidado, y alentando el ejercicio de sus elecciones, y el desarrollo progresivo de su consentimiento ( entendido como&nbsp;<em>la capacidad de decidir por s&iacute; mismo y de actuar conforme a la propia reflexi&oacute;n y discernimiento). S<\/em>in estos est&iacute;mulos, sin mi apoyo, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a ella darle voz a su cuerpo (su gu&iacute;a perenne), descubrir sus preferencias, establecer los l&iacute;mites que a la hicieran sentir protegida y c&oacute;moda, y aceptar o declinar, o co-definir los t&eacute;rminos de relaci&oacute;n -corporal, afectiva- con un otro, si no aprend&iacute;a antes que ten&iacute;a el derecho a ser escuchada, tomada en cuenta, respetada, mientras iba etapa tras etapa, ensayando el dibujo de su vida, sus &ldquo;quiero&rdquo; y no &ldquo;quiero&rdquo;, sus deliberaciones y preguntas?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S&eacute; que en quince, veinte a&ntilde;os, lo que m&aacute;s hicimos fue disfrutar la trayectoria (aunque algunos duelos tambi&eacute;n hubo, que igualmente hicieron crecer): aprendimos (ambas), nos re&iacute;mos, nos conmovimos y asombramos, conversamos horas incesantes y preciosas. Mi hija hizo suyos el amor y cuidado -por s&iacute; misma y por los dem&aacute;s- y con ellos cruz&oacute; la frontera hacia su adultez (as&iacute; lo creo y lo veo a sus 25 a&ntilde;os). Yo, por mi parte, crec&iacute; siglos a su lado (en un proceso que ella jam&aacute;s imagin&oacute; y durante el cual gan&eacute; no solo la vida, sino mi cuerpo de regreso, como el de una reci&eacute;n nacida).<\/p>\n<p>Luego vino mi hija menor, a mis cuarenta a&ntilde;os. Y vuelta a empezar.<\/p>\n<p>M&aacute;s all&aacute; de la bit&aacute;cora radiante de la maternidad (ver crecer, aprender mundos, vincularse con los otros, so&ntilde;ar destinos), deb&iacute; nuevamente tomar l&aacute;piz y para escribir las letras silenciosas de la historia: el cuidado desplegado en desvelos, &nbsp;aprensiones, la mirada de mam&aacute; loba, cierva, y lechuza (insomne) sobre cada paisaje, la plegaria agradecida pero plegaria al fin, por cada d&iacute;a bueno, eras inaugur&aacute;ndose, resfr&iacute;os superados, sue&ntilde;os y cantos. Todo lo compartido en la traves&iacute;a con Diamela, volv&iacute;a a ser horizonte con el nacimiento de Emilia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tendr&iacute;a que ser m&aacute;s f&aacute;cil, pensaba, los primeros d&iacute;as de llegada mi hija menor al mundo. Mi edad deb&iacute;a venir con mayores aplomos y muchas m&aacute;s luces (un estadio nacional de luces, ya no la peque&ntilde;a plaza tenuemente iluminada de mis veinte a&ntilde;os de edad): sobre el ejercicio del cuidado, la ductilidad e infinita inteligencia del amor, los puntos de intersecci&oacute;n continua entre ambos. Confieso que tanto m&aacute;s f&aacute;cil no ha sido, pero s&iacute; distinto, y mayor la abundancia de herramientas a la mano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuera de los ba&ntilde;os de palabras y de cari&ntilde;o &ndash;espont&aacute;neos, y tambi&eacute;n, confieso, como parte de una agenda porfiada en contagiarle gratitud y contento, cada d&iacute;a al despertar-, cajas y cajas de crayones, pasteles y l&aacute;pices de colores, im&aacute;genes de resonancias magn&eacute;ticas y otras l&aacute;minas incre&iacute;bles de anatom&iacute;a humana (viva Google) &nbsp;y la leal ayuda de una magn&iacute;fica revista (9 ejemplares, la colecci&oacute;n completa) de neurociencias y educaci&oacute;n que encontr&eacute; en Chile&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.calpeyabyla.com\/\">-Calpe&amp;Abyla, de las doctoras Amanda C&eacute;spedes y Lilian Cohen<\/a>. Con todo ese colorido arsenal, comenc&eacute; nuevamente el recorrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con apenas a&ntilde;o y medio, Emilia ya indicaba la r&iacute;tmica de los latidos de su coraz&oacute;n y sus emociones primarias (contenta, triste, asustada -sobre todo ante ruidos fuertes-, enojada); con dos, se asombraba respirando cortito-largo y exhalando sobre dientes de le&oacute;n o semillas puestas sobre la mesa (&ldquo;viento&rdquo;, proveniente de sus pulmones) y se&ntilde;alizaba olores, colores del atardecer, m&uacute;sicas, y todo era un goce; a los dos y medio, trataba de explicar a otros c&oacute;mo su est&oacute;mago &ldquo;juntaba y dejaba a un ladito&rdquo; todo lo que no le serv&iacute;a; a los tres, decidi&oacute; que las neuronas NO se tomaban de la mano (como yo trat&eacute; de contarle) sino que eran &ldquo;flores&rdquo; que se iban enlazando unas con otras (como en la enredadera en casa de sus abuelos) para conservar lo que iban aprendiendo; al cumplir cuatro, dec&iacute;a &ldquo;mi guatita&nbsp;<em>pide<\/em>: agua, pollo, o chocolate, no esto&rdquo;, o &ldquo;no te conozco todav&iacute;a, hola as&iacute; no m&aacute;s (con la mano)&rdquo;, o &ldquo;no voy a ir, porque no termino de comer-jugar-descansar-mirar la luna, &iquest;me puedes esperar?&rdquo;, o &ldquo;este regalo lo voy a abrir despu&eacute;s porque ahora estoy&nbsp; jugando&rdquo; (feliz). Dejar hablar al cuerpo, desplegar su misterio, dejarlo deliberar tambi&eacute;n, con respeto, cuidarlo. Y en cada trazo de experiencia, otro poco m&aacute;s de albedr&iacute;o, discernimiento, libertad de sentir, de llegar a ser.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es temprano para cantar victorias, pero esperanza ver c&oacute;mo, paso a paso, es casi como si mi hija menor pusiera sus pies sobre la huella semejante que dej&oacute; su hermana mayor a&ntilde;os atr&aacute;s, en una arena entra&ntilde;able (que conservo dentro). A ambas, en distintas eras y por motivos muy especiales, les debo nuevos pactos con la vida, ganas ojal&aacute; de ser inmortal, tanto entusiasmo y resiliencia, tanto amor y sensaci&oacute;n de amparo sobre esta tierra (o sobre el cielo, si eso fuera posible). Tanto como sus cuerpos nacieron del m&iacute;o, as&iacute; creci&oacute; el m&iacute;o a su plena estatura, gracias a &nbsp;mis hijas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una fragua de d&eacute;cadas: la inspiraci&oacute;n regalada por mis dos ni&ntilde;as, y muchos otros ni&ntilde;os que he tenido el honor de conocer en los oficios de psic&oacute;loga y profesora de espa&ntilde;ol (en EEUU, K-8vo). Y a adultos inocentes y de buen coraz&oacute;n, tambi&eacute;n. A los 45 a&ntilde;os, finalmente, cumplir el sue&ntilde;o de poner en palabras e im&aacute;genes, lo que ten&iacute;a ya escrito y dibujado en mi cabeza con tal nitidez, y durante tantos a&ntilde;os, que casi pod&iacute;a tocar y oler la tinta y colores de cada dibujo, los que llegaron a ser en papel para explicarles a mis hijas distintos temas (corporalidad, sexualidad, reproducci&oacute;n), y otros que a&uacute;n pululan en mi mente y puedo ver cuando cierro los ojos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue en un aeropuerto, esperando llegar a casa (en Atlanta) que me sent&eacute; a escribir los primeros textos y determinar las im&aacute;genes exactas que deb&iacute;an ir en mi primer libro para ni&ntilde;os, para fortalecer el cuidado &eacute;tico, la prevenci&oacute;n de da&ntilde;os, el conectar con la vida y el cuerpo desde su voz, sus milagros, su universo digno de amparo, consagraci&oacute;n y respeto. Un orgullo particular fue haber vuelto a dibujar, modestamente y con crayones, las im&aacute;genes para el sistema excretor de los ni&ntilde;os (que se&ntilde;alizaban tambi&eacute;n sus partes privadas). Esas caritas entre sorprendidas y alegres, esperando ver c&oacute;mo toda la trama de alimentos, leches y aguas que viajan por el cuerpo para nutrirlo y ayudarlo a crecer, llegaba a su &uacute;ltima estaci&oacute;n (cada d&iacute;a, muchas veces) en un ba&ntilde;o que ojal&aacute; pareciera parque de diversiones en sus colores y tono travieso, pero donde quedara claro tambi&eacute;n, el espacio propio, privado, y la delicada protecci&oacute;n que merecen esas &aacute;reas del cuerpo, cuyo mejor nombre deber&iacute;a ser, en verdad, &ldquo;sagradas&rdquo;. Luego, Marianela FRank convertir&iacute;a este boceto, m&aacute;gicamente, en un trabajo de arte precioso y preciso (como en todo el libro).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En viajes entre mis dos hogares en EEUU y CHile, fui presentando el libro, bocetos, avances, a distintas personas: ni&ntilde;os peque&ntilde;os, sus pap&aacute;s y mam&aacute;s (de distintas religiones, avenidas de la vida, identidades), educadores y psic&oacute;logos, abogados, conserjes, m&eacute;dicos, escritores, cuidadores, mujeres y hombres sobrevivientes de abuso sexual, y a quien estuviera dispuesto a dedicar unos minutos y compartir qu&eacute; le pasaba con &eacute;l. La respuesta fue siempre emocionada, entusiasta. Tal como sent&iacute;a yo para mis hijas, o para m&iacute; misma (en la ni&ntilde;ez), se repet&iacute;a una frase: &ldquo;yo querr&iacute;a que este libro hubiera existido antes&rdquo;. Qu&eacute; alegr&iacute;a y tranquilidad, ir en buena direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El nacimiento de &ldquo;Mi cuerpo es un regalo&rdquo; (<a href=\"http:\/\/www.paula.cl\/tendencia\/el-cuerpo-habla\/\">ver primera nota, de Gabriela Garc&iacute;a<\/a>), hoy, &nbsp;marca el primer paso en una serie dedicada a la &eacute;tica del cuidado para ni&ntilde;os, que mi casa editorial -Ediciones B- ha tenido la voluntad y entusiasmo de apoyar, junto a una &ldquo;factor&iacute;a&rdquo; de hadas y magas, todas las mujeres que acompa&ntilde;aron el alumbramiento de este primer esmero: Marilen Wood, Judy Meneses, la artista Francisca Toral, la periodista Marcela Escobar, y la ilustradora Marianela Frank. (Y desde otro lugar, apoyando con entusiasmo este proyecto, desde la mirada de la educaci&oacute;n prescolar, el equipo T&eacute;cnico Pedag&oacute;gico de JUNJI y Ma. Fca Correa, su VP).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sali&oacute; a volar el primer pajarito, y luego vendr&aacute;n m&aacute;s libros: sobre la delicia y derecho a decir No y poner l&iacute;mites, sobra formas elegidas de relaci&oacute;n (f&iacute;sica, emocional) con los dem&aacute;s, sobre la voz, los silencios y los &ldquo;secretos&rdquo;, sobre qui&eacute;nes cuidan, sobre las diversas familias, sobre el derecho de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os a descubrir sus talentos y so&ntilde;ar sus vidas, entre otros vol&uacute;menes en preparaci&oacute;n para la serie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Espero contar con suficiente futuro para acompa&ntilde;ar a mi hija menor, y ver a la mayor levantar su propio nido como ella sue&ntilde;a; y disfrutar de un tiempo de creaciones y peregrinaciones que nos esperan con mi compa&ntilde;ero de la vida. Ojal&aacute;, tambi&eacute;n, &nbsp;escribir muchos m&aacute;s libros. Pero si partiera ma&ntilde;ana, tengo suficiente gratitud para llevar sobre las alas: el tr&aacute;nsito del Agua Fresca en los Espejos, a Mi Cuerpo es un Regalo, es algo que jam&aacute;s podr&eacute; llegar a describir bien, en ning&uacute;n idioma. Aunque &ldquo;unci&oacute;n&rdquo; es un sentimiento que me ronda. No s&eacute; por qu&eacute;. Pero bienvenido sea.<\/p>\n<div class=\"gsp_post_data\" \r\n\t            data-post_type=\"post\" \r\n\t            data-cat=\"noticias\" \r\n\t            data-modified=\"120\"\r\n\t            data-created=\"1378857600\"\r\n\t            data-title=\"OPINI\u00d3N: Los Regalos del Cuerpo: la Vida, por Vinka Jackson. Psic\u00f3loga y escritora.\" \r\n\t            data-home=\"https:\/\/tdesperanza.cl\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, durante mi primera maternidad y sin mayor informaci&oacute;n,&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-182","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias","category-1","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=182"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/182\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tdesperanza.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}